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domingo, 31 de enero de 2016

Design Thinking: regalos en el aula



La experiencia de hacer un regalo como excusa para adentrarnos en el Design Thinking y aprender el método para proyectar en diseño.
La empatía con el usuario es la clave. En el rol de diseñadores empatizamos con las necesidades y problemas de las personas.
Entramos en el diseño emocional.
¿Qué regalo le gusta? ¿Cuál el más adecuado? ¿Cómo lo descubro?
Convertir problemas en retos creativos y despertar la creatividad y la curiosidad.

Llevo años impartiendo la asignatura de Diseño Asistido por Ordenador (Diseño Gráfico y Comunicación Visual), así como otras relacionadas con la Imagen y la Comunicación Audiovisual en ESO y Bachillerato.
Además realizo proyectos de diseño gráfico como free-lance.
Por lo que los procesos creativos forman parte de mis proyectos en el aula.
El reto para mí es sacar a los alumnos de su zona de confort. Esperan que les digas todo lo que tienen que hacer, trabajan con rutinas y certezas. Es lo que han aprendido.
Así que los procesos creativos los ponen en la cuerda floja; no están acostumbrados a pensar y tomar decisiones por sí mismos. Les da miedo el error o equivocarse.
Una formación (que no mera instrucción) para la Vida pasa por el abordaje creativo de incertidumbres, retos y problemas. Así conectamos con procesos cognitivos y de pensamiento más complejos, con el fomento de una mayor autonomía personal y una actitud más empoderada.

Antes enseñaba el método de diseño a partir de Bruno Munari y su famoso libro "¿Cómo nacen los objetos?"

Sin embargo ésta es una manera de aprender el método proyectual de diseño con una experiencia vivencial en el aula, encuestando, debatiendo, exponiendo e interactuando.
En esta fase del diseño lo importante es la generación de ideas, el pensamiento divergente, conectar, investigar, prototipar y testear.
Es más importante el proceso que el resultado final.

Así que en Noviembre el aula se llenó de regalos y las emociones lo inundaron todo.
Fueron 4 clases en las que los alumnos trabajaron de manera autónoma y muy motivados.
El ambiente festivo, positivo, las risas y aplausos, alguna lagrimilla, la empatía compartida reforzó al grupo de clase para seguir trabajando cooperativamente y avanzando juntos en una relación de ayuda mutua.
La presentación en grupo de los trabajos nos sirvió como una verdadera evaluación reflexiva y formativa.
Al final mejor regalo fue que se generó un verdadero "Espíritu Ubuntu" entre todos, una conciencia de grupo. ¿Qué es un grupo de alumnos sino una comunidad de aprendizaje dentro de otra comunidad más grande que es el Centro? La cohesión y la cooperación son claves para mejorar el aprendizaje.

El Design Thinking se puede aplicar a cualquier asignatura y nivel, formando parte de algunas fases del Aprendizaje Basado en Proyectos o como método propio para investigar, resolver problemas, prototipar y aplicar un enfoque más basado en el alumno, más experiencial y creativo.



Presentación de los trabajos:
https://goo.gl/photos/BzLhuD1pgxCZdUsi7

Algunos regalos comentados por sus creadores:

http://www.imthewinterhater.blogspot.com.es/2015/11/design-thinking-regalo.html

http://storiesbetweenlines.blogspot.com.es/2015/12/el-regalo.html

http://www.cstoblog.blogspot.com.es/2015/12/regalo-andrea.html

http://chicaplanetaria.blogspot.com.es/2015/11/regalo.html

http://elenaminze.blogspot.com.es/2015/12/elena-jenny-estos-son-los-regalos-del.html

http://segismunda69.blogspot.com.es/2015/12/desing-thinking-un-metodo-para-acertar.html

http://enlasegundalineadelpentagrama.blogspot.com.es/2015/12/regalo.html



Sobre el Design Thinking:

Materiales traducidos de la Universidad de Stanfor (Guía del proceso creativo):
https://dschool.stanford.edu/sandbox/groups/designresources/wiki/31fbd/attachments/027aa/GU%C3%8DA%20DEL%20PROCESO%20CREATIVO.pdf?sessionID=2f58897684fb982484d0df8fbb73761194ef1158

Aprender Design Thinking en español:
http://www.designthinking.es/inicio/index.php



sábado, 30 de enero de 2016

Aprendizaje servicio. ¿Por qué? ¿Para qué?

ARRANCAMOS NUESTRO PROYECTO SERVICIO CON AIDEMAR 2016


HABITANDO EL MISMO MUNDO
Proyecto de Aprendizaje Servicio con la Asociación Aidemar.
Por una inclusión social de la discapacidad

“Habitando el mismo mundo” es un proyecto en el que participan los alumnos de la asignatura optativa del bachillerato LOMCE Cultura Audiovisual. Además de Diseño Asistido por ordenador, optativa del Bachillerato de Artes. También la optativa de 4º de ESO Fotografía, pertenecientes al Departamento de Dibujo. Y Taller Musical, optativa de ESO del Departamento de Música del IES Ruiz de Alda (San Javier, Murcia). Y se plantea desde una doble necesidad.
Por un lado facilitar la exteriorización social de las creaciones de los alumnos en clase y que éstas aporten valor a su comunidad.
Por otro, la necesaria sensibilización de los alumnos ante cuestiones y asuntos sociales que, siendo aspectos a veces un tanto marginales de sus intereses vitales y cotidianos, les aportan una visión más general y sobre todo entendimiento y madurez para asumir la diversidad desde lo que enriquece, con un espíritu constructivo.
La discapacidad engloba a un amplio colectivo de personas. Y aunque la manera de ser asumida la discapacidad ha mejorado mucho en las últimas décadas sí es cierto que aún queda que sea asumida con total normalidad, y que las personas con cualquier tipo de discapacidad se integren más socialmente con personas y en ambientes y entornos que no sean propios de ellos, como los centros educativos especiales u ocupacionales.
En este sentido, entrar en contacto con el colectivo que atiende Aidemar permite a nuestros alumnos conocer su realidad e integrarlas en sus vidas, fomentando una mayor integración social de las personas discapacitadas y aportando valores humanos necesarios para ello, como la empatía, el respeto, apreciar la diversidad humana.
Estamos así entrando en integrar dentro del currículo de las asignaturas de Bachillerato, la Educación en Valores y los Temas Transversales.

Objetivos:
1.- Dar a conocer y sensibilizar a los alumnos con respecto a la discapacidad.
2.- Fomentar la convivencia con el colectivo de discapacitados y otras personas.
3.- Apreciar los valores humanos que podemos aportar del colectivo de discapacitados y recibir de ellos.
4.- Considerar la discapacidad como diversidad humana.
5.- Mejorar la inclusividad de estos colectivos.



Información sobre el proyecto "Habitando el mismo mundo".


MAGNÍFICO ARTÍCULO DE DISEÑO SOCIAL SOBRE LA SOLIDARIDAD:
http://disenosocial.org/ser-solidario-no-es-la-mejor-forma-de-hacer-felices-a-los-demas-es-la-mejor-forma-de-ser-feliz/

Elsa Punset: Dar para ser felices.
http://www.redesparalaciencia.com/8863/redes/redes-159-dar-para-ser-felices



Da es una buena manera de comunicación entre personas.

jueves, 14 de enero de 2016

HABITAR LA INCERTIDUMBRE, SOÑAR LO POSIBLE

 
Una tarde de encuentro y montaje.
Mañana inaugura exposición en nuestro Centro el 1º de Bachillerato de Artes.
Es su primera expo. Es una celebración.
Les daba indicaciones y luego les pedía que tomaran decisiones, que hubiera una premeditada relación horizontal.
No están acostumbrados. Esperan que seas tú el que decida, el que resuelva. Te piden permiso para todo…

Ya es algo más que un trabajo de clase. Son sus obras expuestas…
Algunos recordaban aquella clase que no parecía clase en la que nos atrevimos a soñar y el árbol de los sueños se llenó de hojas de colores.
Y cantamos, nos emocionamos… y muchos grabaron aquella celebración en video con los móviles.
Luego vino crear la obra, hablar sobre ella delante de todos…
¿Puede ser una clase una experiencia vivencial significativa? Sí.
¿Podemos pasarlo bien, compartir y aprender? Sí.

Aprendemos mejor con experiencias grupales positivas, con entornos menos rígidos y espontáneos… La seriedad está en lo profundo de la vivencia.
¿Nos atrevemos a apartar los pupitres, crear espacio de palabra, risa, juego y encuentro? Sí. ¿Podemos hacer ruido y sin embargo estar en la tarea? Sí.
La tarea puede ser divertida, cumplir con el currículo y tocar el corazón de los alumnos para que lleguen con ella a descubrirse un poco internamente.
Gracias, queridos alumnos, por enseñarme tanto.
No tengo miedo. Confío en vosotros.

En clase vamos habitando la incertidumbre y soñando lo posible…






miércoles, 13 de enero de 2016

LA EDUCACIÓN QUE NUESTROS NIÑOS Y JÓVENES NOS ESTÁN PIDIENDO


Reinventarnos como docentes para transformar la educación y permitir que los niños cambien el mundo y creen el futuro de todos



Recordemos nuestros años de alumnos y de entre tantos días anodinos rescatemos alguna vivencia en la que nos sentimos emocionados, motivados a aprender, en la que alguien encendió ese fuego interno que nos impulsa a investigar, descubrir y maravillarnos con lo aprendido.
¿Estaba conectada esa vivencia con alguno de nuestros intereses vitales?
¿Por qué fue tan significativa?
¿Nos aportó algún hallazgo relevante sobre la realidad que vivimos y sobre nosotros mismos?
¿Fue la manera de comunicar y expresar con pasión una idea lo que nos resonó profundamente?
¿Tuvo que ver con la manera de ser del docente? ¿Cómo habitaba ese docente el aula? ¿Le apasionaba su trabajo o lo que explicaba?

Reflexionemos en cómo vivimos todo eso y consideremos cómo es ahora la sociedad de nuestros niños y jóvenes: instruccional y básicamente intelectual, dirigida a la adquisición de conocimientos.
Desde ese enfoque teórico trata de llevar valores y cierto sentido utilitario para la vida (“ser una persona de provecho”, “ganar dinero”).
Por último busca la adaptación social (empleabilidad, capacitación…).

¿Cómo están y se sienten nuestros alumnos?
Nos quejamos de que nuestros alumnos no están atentos en clase. A las mías (secundaria y bachillerato) llegan conforme avanzan las horas más saturados, cansados, sobre exigidos, desmotivados. Y así pasan unas 6 horas absorbiendo contenidos que en su mayoría no les interesan ni tienen sentido para ellos (no los sienten contextualizados).
Les decimos que necesitan aprender el currículo para tener una buena vida y sin embargo están hambrientos de sentido, de experimentar la vida sintiéndola profundamente. Y en su lugar la educación les aporta instrucción y promesas de futuro que ya no se garantizan.
No es de extrañar que en su mayoría nuestros alumnos no sientan pasión por aprender. Al ser reglada y obligatoria la educación oficial ha perdido naturalidad, inocencia y sobre todo capacidad para emocionar. Se ha desconectado de los alumnos, sus necesidades y aspiraciones, contribuyendo a generar una sociedad en la que los individuos se desconectan de sí mismos para adaptarse a las exigencias impuestas.
Porque los niños aprenden fundamentalmente jugando, y los adolescentes a través de experiencias grupales en las que se confrontan con el mundo y descubren algo de sí mismos a través de ellas.

Una educación con sentido
La educación está lejos de aportar ese sentido profundo a la vida de nuestros alumnos que, sin embargo, ahora necesitan tanto para atravesar los numerosos espejismos interesados (ideologías, consumismo, nihilismo, adicciones…).

Hoy día es ya más importante hacer buenas preguntas que contestar a preguntas aburridas. ¿Y qué seguimos haciendo en clase los profes y maestros mayoritariamente? Que los alumnos aprendan respuestas a preguntas acostumbradas.
Lo que más daño hace es que en nuestro sistema producimos que los niños y jóvenes dejen de creer en ellos mismos, porque sus expectativas más profundas chocan con la visión que tienen los padres y docentes de “lo que debe ser”. Las solemos tachar de idealistas, vanales o utópicas. Dejamos de escucharlas y ellos las terminan reprimiendo.
Luego nos quejamos de esas explosiones de rebeldía llenas de frustración y resentimiento contra el sistema, la familia o la educación, síntomas de esas orfandades emocionales que tanto se dan en esta sociedad.
Nunca ha hecho más falta personas que crean en una utopía realizable. Nunca hemos necesitado tanto personas que miren más allá, al horizonte lejano, se propongan llegar allí y nos inspiren a todos el camino.

Hay que soñar con una educación que se reinventa para asumir los sueños latentes de nuestra juventud y apoyarlos incondicionalmente para que los hagan realidad.
Cada niño viene con una promesa sagrada al mundo, una promesa de futuro para la humanidad. ¿La respetamos, la tenemos en cuenta? La relegamos porque lo importante es aprender lo ya establecido, “cómo son las cosas”. Nos adocenamos y los adocenamos; nos adaptamos al sistema y lo mismo hacemos con ellos.
En educación estamos repitiendo esquemas inconscientemente, adoctrinando para que se repitan estructuras que, a día de hoy, tienen dudosa vigencia dada la enorme crisis de civilización que estamos atravesando.
Los niños no tienen que cambiar, los que hemos de cambiar somos nosotros, los adultos, padres, políticos, economistas… Todos los que estamos deformados por una educación, unos valores, sistemas y creencias que fueron validas en su momento, pero que cada vez nos sirve menos.
Muchos padres nos quejamos de cómo son nuestros hijos y nos olvidamos que somos nosotros los responsables de que sean así.
Nuestros alumnos son “hijos” temporales que pasan por “nuestras manos”.

Hay que desaprender mucho y aprender algunas ideas esenciales y sencillas para reinventarnos y cambiar la educación.

Los alumnos necesitan que la educación pase de ser instructiva a tener un sentido más profundo. Hay que reinventar la educación para que sea transformadora y basada en experiencias profundas que toquen el alma de nuestros niños y jóvenes.
No es tan importante impartir conocimientos como dar sentido al conocimiento, conectarlo con lo que al alumno le interesa (sus pasiones y talentos) y necesita de verdad, para luego acompañar ese impulso hacia un propósito superior inspirador y transformador.

La Educación es la oportunidad dorada para guiar y acompañar a niños y jóvenes a Ser:
-       Quienes realmente son en esencia
-        La mejor versión de sí mismos
-       Creadores de su propia vida, una vida con sentido y compromiso.

En la educación hay una asignatura pendiente: ¿cómo conectamos aprendizaje-cognición y vida para que realmente importe lo que sucede en el aula? ¿Cómo pasar del simulacro educativo a una educación transformadora?

¿Y el docente?
No se trata de qué enseño en el aula, ni siquiera cómo lo enseño; lo fundamental es quién soy en el aula, la Presencia.
Y eso implica un trabajo sobre uno mismo, mejorar nuestra metacognición y hacernos cargo de todo ese contenido personal (creencias e ideas, emociones) que interfieren en el aula y sobre todo en la relación con nuestros alumnos.

Ya no vale con impartir una materia, hay que ser inspiradores de vidas con sentido.
Porque lo que realmente enseña no es lo que explicamos, sino lo que vivimos íntimamente, lo que irradiamos, lo que mostramos con el ejemplo de vida.
Sólo podemos dar aquellos que somos.
¿Qué estoy dando en el aula? Un buen punto de partida pueden ser los conflictos que vivo en ella.
Y revisar quienes somos como personas los docentes, los padres y educadores es esencial para un nuevo paradigma educativo en el que se implique toda la sociedad, con un trabajo de revisión y crecimiento personal profundo y constante, para ser la mejor versión de nosotros mismos en el aula y en el hogar.

Sólo así seremos creíbles, sólo así convenceremos y nos seguirán. Porque al encender la llama en el corazón de nuestros alumnos descubrirán que nosotros la tenemos encendida, y sentirán su calor para seguirnos en ese viaje interior de descubrimiento de los grandes tesoros que hay dentro de ellos, porque nosotros descubrimos primero los propios.

La docencia cumplirá así con un doble propósito:
-       Mostrar conocimiento útil que aprender (de afuera a adentro).
-       Desarrollar valores internos que irradiar (de adentro a afuera).
Así el conocimiento dejará de estar fragmentado, parcelado. Tendrá un propósito y un sentido, será útil y clave para reinventar el mundo.
Todo empieza dentro de uno mismo. Los conflictos del mundo son nuestros conflictos internos no resueltos. Cuando somos capaces de consensuar, integrar y poner paz dentro se da afuera, en el mundo, de manera natural.
¿Nos atrevemos, como docentes, a recoger el reto de reinventarnos?

“Sé tú el cambio que quieres ver en el mundo”.

Mahatma Ghandi.

martes, 24 de noviembre de 2015

LA PRESENCIA DEL DOCENTE ES EL CORAZÓN DE LA EDUCACIÓN


En el corazón del docente se ubica el corazón de la educación. Por encima de metodologías, prácticas y herramientas, la Presencia del docente en el aula es LA HERRAMIENTA, con mayúsculas.
Entiendo por Presencia la manera de estar, ver, ser y vivir en el aula.
El corazón de la educación está siempre en las personas: familias, alumnos, docentes…
Corazón como centro rector e impulsor.

Cambiar la educación pasa por cambiar la mirada y la Presencia del docente
Si queremos adecuar nuestro obsoleto sistema educativo a las necesidades de los tiempos actuales hay que invertir en el docente.
Y no me refiero con ello a más formación instructiva.
La Educación es sobre todo lo demás un encuentro entre personas.
El docente ha de hacer todo un ejercicio de revisión y transformación personal para ser líder de sí mismo.
Esa adecuación interior lo capacita para ser líder de sus alumnos.
Ese liderazgo es sobre las propias emociones, reacciones, miserias, traumas, necesidades y deseos. Se trata básicamente de ser una persona madura que no es empujada por sus propios estados de necesidad egóicos.
Esos estados producen interferencias entre lo que pienso, siento, hablo y ejerzo; se produce una falta de alineamiento personal que genera conflicto y falta de coherencia (interna y externa).
Las aulas son focos de conflicto entre estados de necesidad que se confrontan, luchan y se depredan mutuamente.
Lo que se necesita es un liderazgo de ejemplo de vida que está por encima de esos estados de necesidad.
El liderazgo del docente está sostenido sobre la vocación de servicio, por encima de cualquier necesidad de autorealización. Es dar sin esperar a cambio, sin esperar resultados concretos.


El cambio no es exterior, es interior
Podemos estar implementando nuevas leyes, normativas reguladoras, métodos, sistemas y modelos educativos, que siempre volveremos a esa sensación que de fondo no ha cambiado nada. Porque no cambia el Ser del docente, no se modifica su Presencia.
Los docentes fuimos alumnos que superaron las pruebas de un determinado sistema educativo; es decir, nos adecuamos a él. Ese sistema es el que se revela obsoleto ahora. Pero si no hay una revisión personal de los patrones adquiridos en la infancia familiar y en la formación escolar y académica estamos condenados a repetirlos.
La conflictividad que se vive en las aulas es reflejo del estado de toda la sociedad; y se produce un mayor distanciamiento entre lo que necesitan los alumnos y lo que aportan los docentes o la educación formal misma. La estrategia es más disciplina, rigidez en espacios y horarios, planificación y sobre exigencia de contenidos y pruebas evaluadoras.
Pero se nos olvida cambiar la mirada. Los docentes seguimos idolatrando un sistema que nos habilitó, y parapetados en nuestro sistema de creencias adquirido  ni nos planteamos que pueda haber otro más adecuado a lo que necesitan nuestros alumnos para ser personas plenas y felices el día de mañana.
No sabemos hacer otra cosa y repetimos modelos que son disfuncionales en todo el sistema educativo, desde el ministerio a las aulas, pasando por la idea de educación que tienen las familias o la sociedad.


Una educación integrativa

Para que sean felices dentro de un tiempo los niños y jóvenes han de ser felices ahora. La felicidad y el bienestar no se aplaza. O se da ahora que son pequeños o no se dará nunca (a menos que se sanen las heridas). Pero lo que veo en mis aulas son niños desconectados de sus emociones, con poca capacidad para tramitarlas (sobre todo la frustración), sobre exigidos en un sistema en el que no se sienten tenidos en cuenta como personas.
Es como si nuestros alumnos sólo tuvieran cerebro. Pero tienen cuerpo… y emociones… que son secundarios en el acto educativo. Un ejemplo para a quien le parezca exagerado: seis horas sin poder moverse en el pupitre, salidas al baño estrictas y controladas, no poder beber o comer salvo en el recreo…

La celebración reciente de las Primeras Jornadas de Innovación educativa del Noroeste Murciano en Cehegín ha permitido que muchos docentes nos replanteemos aquello que “sabemos”, sintiendo esa inseguridad de descubrir que hay mucho que no sabemos fuera de nuestra zona de confort acostumbrada.

Afortunadamente podemos aprender, necesitamos aprender otras cosas.
Pero sobre todo necesitamos desaprender mucho.
Y empecemos a plantearnos, al menos la posibilidad, de que otra educación es posible. Una educación a la medida de las personas, de las familias, alumnos, docentes y de la sociedad toda.

Evidencias que no se aplican

El “problema” de la educación no es distinto al “problema” de la empresa, la política y la sociedad toda. El tiempo nos pide cambios, nuevas maneras de entender; asumir y funcionar con nuevos paradigmas .
Desde hace más de 20 años estamos asistiendo a descubrimientos en Neurociencias que revelan el funcionamiento de nuestro cerebro y de cómo aprendemos. La relación entre emociones y aprendizaje es directo. Desde la Psicología hay toda una revolución en marcha que indaga sobre cómo hacer de nuestra vida un proyecto alegre, pleno y comprometido, con sentido a través de la psicología humanista y la psicología positiva en todas sus ramas. El coaching profesional es un acompañamiento para conseguir éxitos. ¿Por qué seguimos sin aplicar estas investigaciones en el aula para mejorar cómo nos sentimos en ellas y el ansiado rendimiento?
La educación es el campo que debería ir siempre a la vanguardia, porque es la mayor contribución al avance de una sociedad que se puede hacer.
Confundimos mucho la exigencia y la excelencia.
La excelencia no se puede exigir; se consigue cuando proporcionamos las condiciones necesarias para que cada uno, alumnos y docentes, den lo mejor de sí mismos voluntariamente, conscientemente, comprometidos.



Nueva educación para nuevos retos

Nunca antes la humanidad ha tenido que afrontar problemas tan globales y trascendentales como en la actualidad. El mundo es una aldea global.
Conocemos los grandes problemas de la humanidad, sabemos sus causas y cómo solucionarlos. Pero nos falta lo fundamental: cooperación, entendimiento, empatía, sentido del bien común.
¿Cómo sería vivir eso en el aula, con alegría y positividad?
¿Cómo sería conectar los intereses de los alumnos con lo que pasa en el aula?
¿Cómo sería llevar la vida misma al aula y no estar siempre virtualizando o abstrayendo lo que aprenden los niños?
¿Y cómo sería salir del aula para explorar la vida?
¿Cómo sería conectar los conocimientos fragmentados de las diversas áreas para aportar procesos cognitivos de orden superior a nuestros alumnos?
Como docentes hay una pregunta esencial:
“¿Eres feliz en el aula? ¿Te lo pasas bien? ¿Disfrutas?”

Mientras sigamos creyendo que aprender cuesta mucho y que enseñar es agotador mantenemos un viejo paradigma anacrónico que cada vez nos debilita más.
No es que no haya problemas, que los hay y muchos. Pero podemos concebir esos problemas como oportunidades para mejorar.
Desde la madurez hay que pasar de la queja a la creatividad.

Los docentes no nos sentimos escuchados, ni tenidos en cuenta por el sistema educativo.
Curiosamente eso mismo es lo que solemos repetir en nuestra relación con nuestros alumnos. Nos sentimos presionados y presionamos a su vez.
Olvidamos que el encuentro entre personas puede ser una oportunidad para pasar del conflicto a la cooperación, a mirarnos a los ojos y descubrir que todos compartimos ese anhelo profundo de ser felices y plenos.
Todos los seres humanos portamos ese anhelo, y hay que reconocerlo en la escuela, hay que vivirlo en ella.

Instrucción no es educación

Los docentes no necesitamos más formación, necesitamos conectar con nuestra propia sabiduría. Y eso mismo es lo que necesitan nuestros alumnos.
Necesitamos conectar las capacidades intelectivas adquiridas con la mirada compasiva de un corazón que es:
-       Presencia en el aula que nutre emocionalmente.
-       Mirada que enviste de grandeza al alumno y refuerza su autoestima y concepto de sí mismo.
-       Liderazgo para afrontar los retos de la vida (no los académicos) desde una relación horizontal y la cooperación entre iguales.
-       Acompañamiento para la germinación de los talentos, capacidades y valores que ya porta el alumno internamente.

Sólo así la educación puede pasar de ser mera instrucción que introduce en los alumnos un conocimiento ajeno, a una herramienta para revelar los tesoros internos, aportar sentido, significado, madurez y plenitud; para que nuestros niños y jóvenes puedan construir un futuro acorde para todos, conectando con sus propias potencialidades, con su propia sabiduría interior.
Así las aulas pueden convertirse en espacios donde docentes y alumnos disfruten descubriendo lo mejor que tienen ya dentro de sí mismos y celebrarlo, ponerlo en valor para mejorar el mundo.

Y esto mismo se puede aplicar a los padres en el liderazgo familiar. Ya no sirve el sistema de creencias y los métodos con los que fuimos criados nosotros. La sociedad y el mundo han cambiado tan rápido que hemos de formarnos y aprender, para que el ser padres no sea una carga que padecer, sino una alegría que vivir en el hogar, como centro nutricio emocionalmente que acoge niños felices al mundo cuyas alas no se podrán cortar, porque han venido con la promesa de cambiarnos a todos y cambiar el mundo tal y como lo conocemos.

Reconocer y apoyar una necesaria educación

Si queremos respetar y apoyar a los docentes en una necesaria revolución respetuosa para una educación que no corte las alas del futuro podemos:

-       Reconocer nuestro valor como padres y reconocer la dedicación de los docentes. Reconocerse y apoyarse.
-       Como sociedad valorar el papel de los padres y docentes, regulando para permitir tiempo de calidad entre padres e hijos.
-       Las familias han de ser puestas en valor de toda la comunidad. Su bienestar es el de todos.
-       No sólo recordar los deberes, también garantizar los derechos.
-       Aligerar la presión académica para cumplir determinados objetivos.
-       Hacer más lento el tiempo del aprendizaje. Se impartirán menos contenidos pero se aprenderán para toda la vida desde la experimentación y la vivencia, desarrollando procesos cognitivos más complejos y ricos.
-       Favorecer la convivencia respetuosa y reconocer la diversidad, apoyando para que los centros educativos sean gestantes de relaciones humanas sanas cuya moneda de cambio sea el respeto y la cooperación.
-       Procurar espacios adecuados para el juego creativo y la exploración.
-       Permitir el error en el aprendizaje, alentar el atrevimiento.
-        Evitar imponer en educación sistemas basados en otros objetivos y valores que no sea el desarrollo integral de nuestros niños y jóvenes, su felicidad; por encima de intereses políticos o económicos.


No cortemos esas alas en nuestras casas ni en nuestras aulas, dejémoslas volar respetuosamente. Veamos en los ojos de nuestros alumnos el brillo y la belleza de esas promesas que están por venir al mundo. Ellos no han venido a repetir esquemas, han venido a crear otros nuevos y necesarios.

En mi aula tengo puesta una frase que me sigue inspirando cada día desde que empecé esta aventura de Ser docente. Nunca imaginé que yo iba a ser el que más aprende en el aula.

"Un espíritu libre no debe aprender como esclavo". Roberto Rosellini.

lunes, 2 de noviembre de 2015

TALLERES DE PLÁSTICA EN LAS AULAS HOSPITALARIAS


Desde hace unos años mi compañera Laura Cerdán y un servidor presentamos unos proyectos de talleres de Plástica en las Aulas Hospitalarias del Hospital Universitario Virgen de la Arrixaca, en Murcia.
Desde entonces son muchos profesores y maestros los que están participando en ellos. Por un día dejan su puesto habitual y se desplazan al hospital. El equipo de las Aulas Hospitalarias ("super equipo" con muy buenos profesionales docentes) coordina las idas y venidas de cientos de nosotros desde los proyectos de Plástica "Martes con Arte" o de Música ("Música los Viernes").
Os dejo una breve reseña aportando información sobre lo que allí hacemos, agradeciendo a los compañeros de nuestro centro que ese día tengan que cubrir nuestra ausencia en sus guardias.

Un taller de Minfullness y Arteterapia en el hospital.

Cada sesión en el cole del hospital es una aventura emocional que se desarrolla en el encuentro entre personas. Los niños llegan con sus procesos personales y particulares de hospitalización, enfermedad... De ahí que sea natural que aparezcan resistencias a no querer participar o implicarse poco en la propuesta; sobre todo cuando la propuesta busca conectar con uno mismo y no distraerse.
Esa conexión al principio puede ser incómoda o dar miedo, sin embargo al final trae el equilibrio de la regulación emocional, como base para la autogestión de los problemas o conflictos del niño.
No se trata de un taller terapéutico, este no es el encuadre; pero la actividad plástica de por sí trae ese estado de flujo que permite esa regulación o calma de las emociones, y al poco todos van entrando a su ritmo, a su manera, con su particular forma de sentir.
Lo importante es que como docentes no forcemos con exigencia a los alumnos, sino dejarles un espacio de autorregulación emocional y de contención en el que vaya aflorando la confianza en uno mismo para dejarse disfrutar en lo que se propone como actividad.
La maestra Ana gestiona muy bien al grupo, conoce a los chicos y sabe cómo hacerles participar; te apoya, actúa y sugiere para que algunas dinámicas funcionen mejor.
Los más pequeños estuvieron con sus actividades y en momentos seguían el juego de los mayores de descubrir con qué objeto se estaba acariciando, las tres técnicas de masaje (lluvia, río y olas) y entraron de lleno en la pintura de dedos.

Se ve necesario el aplicar con cierta continuidad algunas de estas técnicas de mindfullness para que los chicos puedan participar con mayor implicación (son un aprendizaje en sí mismas).
Personalmente he disfrutado mucho con la interacción con las niñas y niños, desde un sagrado respeto por su profunda y bella singularidad, por la fragilidad dado su estado de hospitalización y el agrado de haber participado en un entorno educativo en el que se cuida al menor y se le respeta, bases asentadas por la maestra de primaria al cargo, Ana. Sin duda es una profesional que pone el corazón en el aula, y ese trato emocional los niños lo sienten y agradecen.

Lo que nos aporta participar de esta experiencia en el hospital es que allí no son tan importantes los contenidos, ni las actividades; lo importante es abrir el corazón y encontrarnos en los ojos de estos niños con bellas vivencias de superación humana, y la capacidad de aportar lo mejor de cada uno para ayudarlos en su situación de enfermedad y hospitalización. Es una situación educativa en la que se pone en valor la empatía y el servicio por encima de la exigencia académica.

Quisiera agradecer como coordinador de estos proyectos de Plástica al Equipo de las Aulas Hospitalarias su dedicación para que sigan funcionando tan bien, y valorar con todos los docentes las muchas iniciativas que llevamos adelante para aportar valor a nuestra sociedad.
Abrazo a todas y todos.